El coche

"Cierto día Bashoo y Kikaku iban andando por los campos, y se quedaron mirando a las libélulas que revoloteaban por el aire. El discípulo compuso en ese momento un haiku

¡Libélulas rojas!
Quítales las alas
y serán vainas de pimienta.

A esto objetó el maestro: No, de ese modo has matado a la libélula. Dí más bien:

¡Vainas de pimienta!
Añádeles alas
y serán libélulas."

(F.Rodríguez-Izquierdo. El Haiku japonés)